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La culpa del paro

04/11/2011

IGNACIO ESCOLAR.

Ojalá fuese Zapatero, sólo Zapatero y nada más que Zapatero el “responsable del paro”, como el propio presidente ha asumido. De ser tan fácil, el problema se acabaría en unas pocas semanas, con el advenimiento de Rajoy a La Moncloa. En una economía de mercado, en un Estado descentralizado, en un país integrado en el euro y en la UE, ¿de verdad es el presidente del Gobierno central el único culpable del desempleo? ¿Cómo explicar entonces que el paro oscile entre el 30% de Andalucía y el 12% de Euskadi con el mismo Zapatero?

Tan demagógico es decir que es el presidente quien crea empleo como pensar que sólo él lo destruye. Tan ridícula era aquella frase que dijo Aznar hace unos años –“el milagro español soy yo”– como pensar que ha sido Zapatero, ya de paso, quien ha hundido también a Italia y a Grecia en su infinita torpeza. No hay más que ver este gráfico sobre el PIB en Europa para descubrir hasta qué punto el éxito y fracaso de las economías de los países en un planeta globalizado dependen más de la coyuntura económica mundial que del desempeño de sus gobiernos nacionales.

Sin embargo, la gestión de Zapatero sí tiene una parte de responsabilidad en la catástrofe actual por dos razones. La primera: no querer o no atreverse a pinchar la burbuja inmobiliaria cuando estábamos a tiempo; no apostar por otro modelo productivo cuando había margen de maniobra. El ladrillazo nos habría golpeado igual, pero con consecuencias menos graves. La segunda: equivocarse en sus reformas de la regulación del mercado laboral español. Ambos factores –el modelo productivo español y nuestra regulación laboral– son culpables de que tengamos, desde hace décadas, una economía bulímica: un monstruo que devora trabajadores con baja formación cuando las cosas van bien para después vomitarlos a la misma velocidad cuando llegan las primeras curvas. En los años buenos, ningún otro país europeo creó tantos puestos de trabajo como lo hizo España. Lo mismo, a la inversa, ha sucedido con la crisis: ahora somos récord de paro entre los países desarrollados.

Es obvio que la reforma laboral que se hizo hace un año llegó tarde y fue un fracaso. Es probable también que, incluso acertando con el modelo, hubiese servido de poco porque, por muchas leyes laborales que se cambien, sólo una economía que crezca a buen ritmo será capaz de crear empleo (y eso depende más de Merkel y el BCE que del Gobierno de España o de las leyes que hagamos). Es un error pensar que con cambiar las leyes se arregla todo el problema. También es cierto que no fue la regulación laboral lo que provocó la crisis: pero sí que agravó sus consecuencias. Por eso es imprescindible asumir de una vez, tanto en la derecha como en la izquierda, que hay problemas en el mercado laboral español que no sólo tienen que ver con el modelo productivo o con los ciclos económicos. No sirve de mucho dar por bueno que España es así y el paro sube, como si fuese algo tan inevitable como la lluvia o los terremotos. Hay que afrontar el problema.

La propuesta de contrato único que hizo el grupo de los 100 –unos economistas, la mayoría académicos independientes y de prestigio– es bastante diferente. Plantea sustituir todos los tipos de contratos, temporales e indefinidos, por un único contrato en el que la indemnización aumente con los años. En la propuesta que daban –cuyos números finales eran orientativos, abiertos al debate– proponían una indemnización máxima de 36 días por año trabajado, que se obtenían a partir del quinto año (12 días el primer año, 15 el segundo, 20 el tercero, 25 el cuarto y 36 a partir del quinto). Están las cifras en esta presentación en Power Point. Según sus cálculos, con esa escala, el coste global del despido en España sería prácticamente el mismo que hay ahora. Pero el reparto se haría de forma más igualitaria al acabar con la dualidad laboral porque ya no habría contratos de primera (45 días de despido) y de segunda (8 días).
Lamentablemente, de entre estas dos propuestas, la que más le gusta al PP es la de la patronal. “No hay ningún país que tenga un único contrato, no vamos a inventar”, aseguró Cristobal Montoro hace unos días en el programa La Noche en 24 horas. Es falso: Austria lo tuvo; Portugal también está en ello.

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